Estas líneas centrales se van ramificando según avanza el guion, elaborado con minuciosidad. La película arranca con un prólogo deslumbrante que presenta el escenario principal y los personajes interpretados por Renate Reinsve, Stellan Skarsgård e Inga Ibsdotter Lilleaas, actores en estado de gracia a los que se suma la norteamericana Elle Fanning. Los diálogos de Valor sentimental cobran importancia en el progreso de las situaciones sin restar fuerza a los recursos cinematográficos, ya que Trier elabora imágenes capaces de aunar belleza estética y eficacia narrativa. La primacía de los sentimientos no evita el desarrollo de una puesta en escena dinámica, rica en encuadres y con alguna exhibición de virtuosismo (los dos planos secuencia, buenos ejemplos de metaficción) que enlazan al director real (Joachim Trier) con el imaginado (Gustav Borg).
Hay en el metraje una meditación sobre el propio cine que rinde tributo a varios nombres del siglo XX: Fellini en la secuencia de la playa, Cassavetes en el teatro, Hitchcock en la suplantación de identidades, Woody Allen en las escuchas a la psicóloga a través de la estufa... y siempre sobrevolando por encima de todos ellos Ingmar Bergman, con referencias visuales concretas (el plano de la fusión de rostros) y en general, en los vínculos que unen y desunen a los protagonistas. No es casualidad que Bergman comparta la nacionalidad sueca con Skarsgård, el actor que le toma como inspiración. El juego metalingüístico que propone el film resulta muy estimulante para el espectador informado, lo cual no impide que el resto del público pueda seguir atento las evoluciones de la trama, ya que Valor sentimental nace con vocación de obtener un alcance amplio e internacional.
Se trata, en fin, de un triunfo de Joachim Trier en particular y del cine noruego en su conjunto. Una recuperación de la gran tradición europea que hace décadas hizo vibrar las pantallas de medio planeta, cuando se instauró la política de los autores y la crítica significaba algo. Valor sentimental apela a todo aquello, logrando el milagro de poner en sintonía a los especialistas y a la audiencia.
A continuación, uno de los temas que integran la banda sonora compuesta por Hania Rani. Música de carácter íntimo y ejecución sutil que describe bien a los personajes. Que la disfruten:
