La película Saturday Night recrea los momentos previos a la primera emisión en directo del programa. La trama se desarrolla en los estudios del canal NBC y los protagonistas son los cómicos y el equipo que participó en aquel episodio histórico, algunos de los cuales enseguida se convirtieron en nombres célebres: Dan Aykroyd, John Belushi, Chevy Chase, Billy Crystal, Andy Kaufman, Jim Henson... Si bien el punto de vista principal está narrado desde la perspectiva de Lorne Michaels, el creador del late show que comparte la nacionalidad canadiense con Reitman.
El director vuelve a encargarse del guion junto a Gil Kenan, y ambos tienen claro su propósito: transmitir el caos que envuelve un espectáculo de sketches creado cada semana por jóvenes artistas, con poco presupuesto y demasiadas condiciones propensas al desastre... y sin embargo, al final siempre llegan los aplausos. Este era el espíritu con el que nació el programa, un elogio a la improvisación que Reitman consigue reflejar en la pantalla por medio de una puesta en escena ágil y dinámica. El espectador tiene la sensación de estar en mitad del plató y sin apenas instantes de respiro, gracias a una cámara nerviosa que sigue a los personajes y salta de unos a otros intercalando situaciones en paralelo, casi como si acontecieran en tiempo real. A veces se recurre a complicados planos secuencia y a veces a montajes frenéticos, según lo exige el momento, incluyendo números musicales y breves pausas que introducen detalles y gestos íntimos. Saturday Night se empeña en capturar el aquí y el ahora, y vaya si lo logra.
A ello contribuyen el acertado diseño de producción, con una recreación de la época basada en los decorados, el vestuario y la peluquería, además de la fotografía, también con un infalible aire setentero por parte de Eric Steelberg, colaborador habitual del director. Junto al amplio reparto de actores no demasiado conocidos, se encuentran los rostros más maduros y prestigiosos de Willem Dafoe o J.K. Simmons, e incluso el músico Jon Batiste, quien encarna a Billy Preston.
En pocas ocasiones como en esta se ha mostrado Jason Reitman más diestro y con mayor energía, puesta al servicio de la comedia. Algo poco común en nuestros días, cuando el género se ha ido devaluando hasta límites sonrojantes... es verdad que para disfrutar de la película es necesario conocer el contexto y a los artistas referidos, de hecho, Saturday Night cumple la función del homenaje y busca satisfacer a la legión de seguidores del programa original. Un público mayoritariamente de Estados Unidos, que verá engrasada la maquinaria de la idolatría con este divertimento eficaz, bien dirigido y bien interpretado.






















