SUEÑOS DE TRENES. "Train dreams" 2025, Clint Bentley

En una escena de Sueños de trenes hay un viejo apoyado en un árbol, que dice: "¿Oyes eso? Es precioso. Cada detalle de todo es precioso." Su compañero, que no sabe muy bien a qué se refiere porque nada de lo que hay a su alrededor le sorprende, mira con extrañeza, primero al viejo y luego al bosque donde están. Este momento aparentemente sencillo y algo enigmático podría resumir la película. Su director, Clint Bentley, se fija en los detalles de una historia triste contada de manera muy bella, la vida del jornalero Robert Grainier, cuya actitud impasible cambia el día que conoce a su mujer, Gladys.

La pareja está interpretada por Joel Edgerton y Felicity Jones, actores de mirada limpia y verbo convincente que impregnan de verdad la pantalla. En el reparto también figura William H. Macy, siempre certero en su composición del viejo iluminado. La relación de los protagonistas con la naturaleza define el carácter del film, rodado en diversas localidades del estado de Washington, al noroeste del Pacífico. Un paisaje de árboles cuya altitud encuentra acomodo en el formato casi cuadrado de las imágenes, fotografiadas con gran sentido plástico por Adolpho Veloso. La calidad de matices de su trabajo con la luz y el color evita la colección de postales bonitas y dota de expresividad a Sueños de trenes, por medio de encuadres que sitúan la acción en la mitad baja del plano para ilustrar el contraste de escalas entre la vegetación y las personas. Estas revelan así su insignificancia frente a la verticalidad de los bosques, una lectura visual que incide en la defensa del medio ambiente y en el rechazo a la soberbia de los hombres.

Se pueden decir muchas cosas buenas de esta película, una de ellas es que no sermonea al espectador y que en ocasiones parece un cuento, por el empleo de la voz en off de un narrador externo. La raíz literaria de la novela de Denis Johnson está presente durante el metraje, sin dejar de ser por ello intensamente cinematográfica, gracias a la puesta en escena y a la adaptación del texto original que escribe el propio Bentley junto a Greg Kwedar, su colaborador habitual. Sueños de trenes también parece un poema, por la capacidad de sugestión y el aliento lírico que rehúye cualquier tentación altisonante. Es, en definitiva, una de las sorpresas más estimulantes y hermosas del cine reciente, la prueba de que es posible en una misma obra la convivencia de lo clásico y lo moderno, el cálculo y el misterio, la melancolía y el gozo de los relatos bien contados.

A continuación, uno de los temas que integran la banda sonora compuesta por Bryce Dessner. Música con poder de evocación que crece en cada compás y describe el espíritu que recorre el conjunto. Que la disfruten: