THE WANDERERS. 1979, Philip Kaufman

En 1974, Richard Price escribe con apenas 24 años su primera novela, basada en las experiencias vividas en el Bronx de Nueva York. Un barrio conocido entonces por su dureza, donde pandillas de todo pelaje luchaban por defender los que consideraban sus territorios y sus señas de identidad, cada una distinguida de las demás por una estética muy marcada. Con este material literario, el matrimonio formado por Philip Kaufman y Rose Kaufman escriben un guion que él convertirá en largometraje, conservando el mismo título: The Wanderers. El proyecto ve la luz en 1979 y entra a formar parte de una corriente que recuperaba el espíritu de la década anterior: American GraffitiGrease, Hair... son miradas al pasado de aquella juventud que había tenido que madurar sin remedio en los sesenta, en medio de la guerra de Vietnam, el asesinato de Kennedy o las diferentes luchas sociales.

Kaufman elabora con todos estos elementos una película divertida y enérgica. Ya desde la primera escena con la persecución en los callejones, The Wanderers exhibe dinamismo dentro y fuera del plano, mediante imágenes que depositan su fuerza en el montaje. La fotografía de Michael Chapman capta la atmósfera de los paisajes urbanos y también de los abundantes escenarios de interior: locales, apartamentos, boleras... una multiplicidad de localizaciones habitadas por un reparto coral en el que se encuentran Ken Wahl, John Friedrich, Karen Allen o Linda Manz, entre muchos otros. Actores que lucen un registro interpretativo acorde al tono caricaturesco del film.

No abundan los matices en el conjunto, tampoco son necesarios. Kaufman se encuentra en su etapa más inspirada y es consciente de que una película de estas características requiere inmediatez y vigor, como un buen guitarrazo de rock 'n' roll que se disfruta, además, con los oídos: la banda sonora contiene una impecable selección de canciones que influyen en el ritmo que adoptan las escenas. Si bien el resultado no obtuvo igual reconocimiento que sus coetáneos, con el transcurso del tiempo, The Wanderers se ha ido revelando como un título de culto de lo más disfrutable.