El placer sonoro que ofrece American Pop se une a la destreza visual desarrollada por Bakshi mediante la rotoscopia, técnica de animación que otorga a los personajes movimientos realistas y fluidos, a base de calcar filmaciones humanas fotograma a fotograma. Así, se produce un contraste muy expresivo entre la gestualidad hiperrealista de las figuras y el acabado más artístico de los fondos, con la confluencia de varios ilustradores entre los que se encuentra Barry E. Jackson. Las imágenes del film son de gran belleza y logran transmitir energía y dinamismo, gracias al montaje. Esto facilita que los episodios que integran el relato salten de una época a otra por medio de elipsis en ocasiones abruptas, que no suponen un problema salvo al final, con la irrupción demasiado repentina del "happy end".
Es la única debilidad que se le puede achacar a American Pop, la película más compleja de un autor que, por primera vez, contaba con la producción de un estudio importante como Columbia. Acostumbrado hasta entonces a trabajar con compañías independientes y presupuestos ajustados, Ralph Bakshi no disminuyó su libertad creativa en esta epopeya histórico-musical que refleja acontecimientos como la Gran Depresión, la II Guerra Mundial, la Ley Seca o el advenimiento del rock y las drogas, además de otros. Bakshi nunca tomó caminos fáciles en su propósito de llevar la animación a territorios más adultos de los acostumbrados.
