WEAPONS. 2025, Zach Cregger

Tres años después de debutar en solitario con Barbarian, el director y guionista Zach Cregger sigue explorando los caminos del terror doméstico, esta vez en uno de esos pequeños pueblos que representan el ideal de comunidad norteamericana: vecinos que se conocen, avenidas amplias y arboladas, autobuses amarillos que trasladan niños al colegio... Weapons comienza con la extraña desaparición en la misma noche de todos los alumnos de una clase. Todos salvo uno, conocedor del misterio que inquieta a una población en apariencia idílica. Pronto descubrimos que, en realidad, contiene padres vengativos, maestras alcohólicas, infidelidades, drogas y otras manchas que afean la superficie pulida que Cregger traza con mano firme.

Weapons está dirigida con gran destreza. Es verdad que incurre en los típicos sustos para sobresaltar al público, acompañados de su inevitable efecto sonoro. Pero también es evidente que la cámara se mueve con energía y precisión, hay ideas visuales capaces de hilar escenas con ingenio, el desarrollo posee ritmo. Cada elemento de la puesta en escena ayuda a crear la atmósfera adecuada, incluida la fotografía y el montaje. Por eso, resulta frustrante que tantas virtudes estén puestas al servicio de una idea tan pobre.

El guion de Cregger se dedica a actualizar el clásico cuento de brujas malvadas, con la diferencia de que aquellas historias para inducir el miedo tenían como objetivo aleccionar y prevenir el comportamiento infantil. Weapons, sin embargo, nunca deja claro qué es lo que quiere contar. Tal vez sea la fortaleza del marginado que termina salvando al grupo, o la redención de los adultos en busca de expiar sus pecados, o el combate del bien y del mal en una sociedad hipócrita. Sea lo que sea, al final subyace una sensación de arbitrariedad y demasiadas preguntas en el aire: ¿De dónde proviene la naturaleza vampírica del personaje interpretado por Amy Madigan? ¿Qué origina la desazón que persigue a la profesora encarnada por Julia Garner? ¿Por qué las víctimas de los hechizos de la bruja son encarnaciones de las armas que se enuncian en el título? No se trata de psicologizar el argumento ni los personajes, sino de dar consistencia a sus actitudes y a cuanto sucede en la pantalla, más allá del gusto por la fantasía oscura en un contexto realista como el que muestra el film.

Para disfrazar estas debilidades, Cregger opta por una narración episódica y coral, con puntos de vista alternos según los diferentes personajes. Completan el reparto Josh Brolin y Alden Ehrenreich, entre otros actores que aportan dimensión humana a este relato contemporáneo de fantasmas, brillantemente ejecutado sobre unos cimientos endebles. Por eso el conjunto se tambalea. Es lamentable contemplar cómo se invierte talento en un espectáculo que termina revelándose así de hueco.

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