EL SOL DEL FUTURO. "Il sol dell'avvenire" 2023, Nanni Moretti

La última película de Nanni Moretti es un examen de conciencia que el cineasta hace respecto a su oficio, su entorno social y su compromiso político. Todo con el humor y el vitalismo que le caracteriza, sin eludir la melancolía de quien se sabe mayor y perteneciente a otra época. Tal y como se indica en el título, El sol del futuro es la aspiración a un tiempo mejor, lo que equivale a asumir las miserias del presente, expuestas con comicidad y sentido crítico.

Moretti interpreta un trasunto de sí mismo, el personaje de un director de cine que rinde tributo al pasado comunista de su país, en mitad de un rodaje en el que trata de mantener su activismo haciendo frente a las dificultades de la producción. Cine dentro del cine, un espejo en el que se reflejan inquietudes, miedos, obsesiones... es el 8 y medio particular de Moretti, no en vano, Fellini aparece referenciado en múltiples ocasiones, junto a otras influencias como Jacques Demy, Woody Allen o los hermanos Taviani. El sol del futuro tiene la virtud de lo íntimo y también de lo generacional, con un carácter caleidoscópico que suena a despedida y que expresa: "Estas son mis ideas, mi música, mis neuras, mi manera de ver el mundo. Este soy yo."

Aquí empiezan, precisamente, los problemas de la película. Ya que el auto-homenaje deriva en ciertos momentos en el ombliguismo, esa actitud indulgente con uno mismo y lacerante con los demás, que practicada con gracia y con distancia puede ser muy eficaz (Allen lo hizo a menudo en el pasado), pero para la que Moretti parece haber perdido fuelle. Sus chistes ya no son tan ingeniosos ni su pensamiento es tan afilado, hasta el punto de incurrir en caricaturas que se alargan (la secuencia del rodaje de acción) o exaltaciones demasiado básicas (la marcha final), e incluso escenas que provocan sonrojo (la canción Think en el coche). Así pues, El sol del futuro a veces se nubla y otras veces deja asomar algunos rayos, mediante imágenes que recuperan el talento de su autor: el plano en el que abandona la filmación con el disparo al fondo, el travelling que le sigue cruzando las habitaciones del decorado, el diálogo que dicta a la joven pareja en pleno atasco... son destellos del genio que aún brilla, si bien el conjunto resulta irregular y algo decepcionante.

En una de las conversaciones, se acusa al personaje que encarna Moretti de no hacer películas para el público, a lo que él responde: "Es cierto... bueno, un poco sí." Y es que El sol del futuro está hecha para sí mismo y para sus incondicionales, es una película en la que Nanni Moretti se celebra, acompañado de viejos conocidos: los actores Margherita Buy y Silvio Orlando, el compositor Franco Piersanti, aportaciones internacionales como Mathieu Amalric, y algún ilustre cameo (Renzo Piano). Ellos y muchos más respaldan al septuagenario cineasta, quien al término del film esgrime un único retrato político, el de Trotski. Un gesto valiente en estos tiempos de conservadurismo ideológico.