La realidad tiene que ver con la historia breve pero muy intensa de la Singla, a través de vídeos y fotografías que recogen su periplo desde que nació en el barrio de chabolas del Somorrostro, la conocida como playa de los gitanos de Barcelona, hasta su temprano retiro después de haber triunfado en los escenarios de medio mundo. La ficción concierne al hilo conductor de la trama, que es el de una joven sevillana interpretada por Helena Kaittani, en busca de conocer las causas de la desaparición de la artista. Sus pesquisas la llevan a entrevistarse con varias personas, entre ellas Colita, la fotógrafa que capturó la energía juvenil y el desgarro de la Singla. La fusión de verdad y cine de género hace que el desarrollo resulte muy entretenido y rompa con el molde habitual de los documentales biográficos, gracias a las labores de guion y montaje que también desempeña Zapata, junto a la producción.
Las imágenes del film están muy elaboradas y logran transmitir la pasión que la Singla volcaba sobre las tablas, así como la personalidad huidiza que tenía cuando se apagaban los focos. Una contradicción que contribuye al misterio que siempre ha envuelto a esta mujer singular, quien al fin obtiene una representación cinematográfica a la altura de sus dimensiones creadoras.
